Con el objetivo de afianzar el crecimiento productivo entrerriano, el gobierno provincial convocó a una mesa de trabajo a empresarios avícolas, unidades académicas y entidades tecnológicas. El primer encuentro tuvo lugar este martes en la Casa de Gobierno donde se definieron líneas de acción. El objetivo es trabajar de manera conjunta en un plan que logre abastecer desde Entre Ríos, con aporte de tecnología local, las demandas de bienes y servicios que hoy son cubiertas desde otras provincias o de afuera del país.
“Esta iniciativa de trabajar entre ciencia y tecnología y el sector agroalimentario en la cadena avícola es algo que debemos tomar con mucho compromiso. Hay que agudizar el ingenio y utilizar todas las herramientas. En este caso, nuestras universidades entrerrianas más el área de Ciencia y Tecnología pueden aportar y deben aportar muchísimo”, dijo Urribarri.
Mencionó el “crecimiento inédito” que tuvo la industria avícola en los últimos años en cuanto a producción pero más que nada en el valor agregado de los alimentos. “Es la producción primaria que durante décadas supimos hacer y hacemos los entrerrianos. Esto es algo en lo que Entre Ríos se destaca y somos líderes en la región”, resaltó Urribarri.
En el amplio encuentro estuvieron presentes el presidente del Centro de Empresas Procesadores Avícolas del país, Roberto Doménech; el director de Tecnovo, Héctor Eberlé; referentes de 24 empresas líderes del sector; el representante del Ministerio de Industria de la Nación, Carlos del Valle; el ministro de la Producción, Roberto Schunk; el senador provincial Oscar Arlettaz; la titular de la Agencia de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia de Entre Ríos (Actier), Silvia Kupervaser; el decano de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Jorge Gerard; autoridades de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y el director de Educación Técnico Profesional, Humberto José, entre otras autoridades.
Una provincia distinta
Recordó el mandatario que antes de asumir como gobernador invitó a la sociedad entrerriana para convertir a la provincia en un complejo agroalimentario, dándole valor agregado a la producción primaria. “Con esto no sólo se generan recursos y riqueza para Entre Ríos, sino también se logra que la principal riqueza que tenemos en la provincia, que son los recursos humanos, no se nos vayan”, enfatizó el mandatario.
Mencionó el gran avance dado en la provincia en estos tres años, a pesar de todos los problemas que hubo que afrontar. “Avanzamos no sólo en incrementar el complejo agroalimentario incipiente que había en Entre Ríos, sino también en la ciencia y tecnología que, junto a la energía y los alimentos, son los tres elementos que debe tener un Estado para ser importante en el mundo y crecer en forma sostenida”.
En esta materia recordó, precisamente, la creación en la provincia de la Agencia de Ciencia y Tecnología, en consonancia con la del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. “Rápidamente logramos de este nuevo Ministerio nacional la cooperación que necesitamos para que nuestra Agencia tenga resultados importantes como los que hemos tenido”, subrayó y a modo de ejemplo mencionó que el polo biotecnológico, el único creado hasta el momento desde Nación, está en la provincia y funciona de manera binacional con Uruguay. También mencionó la primera muestra de alimentos en Concordia, “que se destacará en el continente”.
Insisto en la idea de que el crecimiento del complejo agroalimentario no sólo se va a dar de la mano de la inversión del sector, sino en la cooperación del Estado en temas inherentes a ciencia y tecnología, y con políticas nacionales. “Nunca hemos tenido del gobierno nacional la atención y la mirada para nuestra provincia como en estos tres años”, señaló.
“Nosotros estamos para seguir en la tarea que demanda muchas horas, muchos viajes, audiencias con funcionarios nacionales para conseguir beneficios para nuestro sector productivo entrerriano y lo estamos logrando. Este desafío que nos estamos planteando con el Ministerio de la Producción y la asistencia del gobierno nacional a través de su área de Industria, hay que saberlo aprovechar y no tengo dudas que lo vamos a hacer”.
“Esto se da con la participación en un rol protagónica de nuestra Facultad de Alimentos de la ciudad de Concordia. Este desafío comprende una sinergia importante en el sector avícola y en ciencia y tecnología, más el área productiva e industrial de la Nación , para hacer más de lo que hacemos y salir con nuestros productos al mundo. Entre Ríos tiene todo para crecer, y si algo nos faltaba comprobar es la demanda creciente y sostenida de muchos lugares del mundo que necesitan de nuestros alimentos”, completó Urribarri.
Explicaciones de Schunk
El ministro Schunk explicó que la idea es que los empresarios de los frigoríficos avícolas entrerrianos puedan expresar las demandas de bienes y servicios que hoy están siendo cubiertas fuera de la provincia o fuera del país. “Esa expresión de la demanda de bienes y servicios pide a todo el científico tecnológico tengamos la posibilidad de ir planteando proyectos de inversión para ir completando los encadenamientos que faltan para cubrir los bienes y servicios”, dijo el ministro.
“La idea del gobierno provincial es actuar como facilitadores, acercando las partes para ir resolviendo el entramado de esta cadena que es una de las principales de la provincia de Entre Ríos. Queremos que tengamos la posibilidad de plantear proyectos para cubrir las demandas que se expresan y para contar con financiamiento”, agregó.
Recordó además los distintos programas que se llevan adelante con apoyo de la Nación a favor del sector productivo y remarcó la importancia del trabajo conjunto.
“Esta es la idea, dialogar entre todos sabiendo que tenemos un sector científico, tecnológico de excelencia en la provincia. Debemos tener la capacidad de organizarnos, ir completando algunos elementos que faltan en esta cadena para que todo, o por lo menos en su mayor parte, sea trabajo entrerriano. A la vez queremos plantear un montón de proyectos nuevos y juntar el sector científico-tecnológico para sentarnos con los empresarios para, no solamente cubrir los eslabones que faltan hoy, sino tener la capacidad para pensarnos hacia el futuro y ver qué podemos en función de esa demanda”, completó Schunk.
Becas para profesionales
En la oportunidad, el gobierno de Entre Ríos firmó un convenio con la Facultad de Ciencias Económicas, a través del cual la provincia financiará 21 becas para la carrera de postrado de la especialización en desarrollo industrial sustentable y tecnología.
Los becados serán profesionales seleccionados por la Unión Industrial de Entre Ríos y el Consejo Empresario de Entre Ríos.
Entre Ríos, pionera en este proceso
Por su parte, el presidente de la Granja Tres Arroyos, Joaquín De Grazia, calificó al encuentro de “muy positivo e interesante”. Dijo que la reunión puso “en unión la ciencia con la industria; esto es algo que en otros países estamos acostumbrados a verlo y Entre Ríos es , en este sentido, la pionera en este tipo de procesos. Los empresarios debemos aprovechar estos espacios únicos”.
“Es importante este encuentro y la continuidad de este trabajo le dará a la avicultura un marco adecuado para ir creciendo con seguridad para la gente y la salud de la población en cuanto a los productos que se elaboren”, señaló De Grazia, quien destacó el rol del Estado a través del Ejecutivo; "eso se ve en las instrucciones que le da a las instituciones académicas, científicas como INTA, INTI, Actier, que se ponen a disposición de los proyectos y de las inquietudes que tengan las industrias para que mejore sus procesos y trabajo”.
El empresario dijo que “lo importante es empezar a trabajar en conjunto y ya se plantaron diferentes temas como los envases plásticos de los pollos que nos requieren los diferentes mercados internacionales; hay que poner el tema a disposición de los científicos para que lo podamos mejorar dentro de la provincia para que quede más valor agregado”.
Sustituir importaciones
Por su lado, la directora Técnica del INTI, Concepción del Uruguay, Nadine Cazaux, aseguró que vieron con mucho agrado esta iniciativa, donde “definitivamente se junta la producción con el nivel científico, tecnológico y académico, donde históricamente se ha dado cierta desvinculación de las casas académicas, del sector científico tecnológico de lo que necesita la industria para seguir adelante”.
Dijo que esta iniciativa será apoyada “por todo el sector científico, tecnológico y académico como lo demostraron en esta mesa. Debemos seguir innovando y generando mano de obra local para continuar con la sustitución de importaciones en todo lo que acompaña la cadena”.
“Creemos que es un ámbito propicio para generar una mesa de trabajo, donde podamos ir abordando juntos proyectos prioritarios para el sector”, indicó Cazaux y explicó que el Instituto se extiende en todo el país, con 33 centros, cada uno de ellos con especialidades. “Una de las cuestiones que se mencionaron como necesarias es el packaging, de la bolsa de plástico que tiene problemas cuando sale del túnel de enfriamiento dado que se rompe. Nosotros tenemos un centro que trabaja el plástico y ya estamos transfiriendo esa demanda para estudiar el tema”, informó.
Satisfacción empresaria
Por su parte, el director de Tecnovo S.A., Héctor Eberle, empresa elaboradora de huevo, comentó que “quienes estamos en la actividad sabemos que en general en la Argentina se está importando todo el equipamiento necesario que hoy requieren las normas de eficiencia y costo a nivel internacional”.
En ese sentido, instó a que “se investigue la posibilidad de desarrollar el equipamiento que necesitan los polleros conjuntamente con una empresa que pueda llegar a fabricarlo, y que se haga en Entre Ríos, no sólo para la provincia, sino para el país”.
Pidió que se apoye la gestión que se está haciendo a nivel nacional de “un agregado para el polo alimentario argentino con el fin de que el huevo que se consume en las plantas industriales como materia prima, en la industria de la mayonesa, de las galletitas, de la pasta, sea huevo industrializado”.
Eberle precisó que “hace dos años se inició una gestión en el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y en la Comisión Nacional de Alimentos (Conal) y necesitamos que nos acompañen para que en una reunión que se hará el 26 de abril se incorpore este punto en el temario. No se trata de bajar el consumo de huevo, sino de que el producto que se utilice sea con todas las normas de calidad que exige”.
Por otro lado, indicó que en Tecnovo están analizando llegar con sus productos a las góndolas de los supermercados y comentó que este mes han entregado al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación 30 toneladas de huevo en polvo, en envases equivalentes a 6 huevos, que se incorpora a las cajas de comida que distribuye, “lo que está dando muy buenos resultados”.
Mejorar el packaging
Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) dijo que la agricultura industrial tiene un poco más de 50 años y recordó que cuando llegó para quedarse las empresas que la trajeron apoyaban la producción en cuatro pilares fundamentales. Ellos eran buena genética, buen alimento balanceado, buena sanidad y buen manejo. “El paso de los años fue mostrando que a esos cuatro pilares inamovibles había que agregarle equipamiento y tecnología, tanto en las granjas, molinos y plantas de faena. Ese quinto pilar se presenta cada vez como una necesidad mayor sobre todo si se quiere agregar valor”, sostuvo Domenech.
Luego comentó que en un kilo de pollo hay 16 sectores que intervienen, desde el maíz y la soja, el millón de kilómetros por día que hacen los transportes avícolas, el calzado y la ropa, el envase plástico, las jaulas y cajones y la industria metalúrgica, entre otros. “Todas esas cosas tienen músculo y pensamiento pero se empieza a necesitar el estudio, el detalle. Es decir hoy cuando se mide eficiencia y conversión de alimento a pollo se mide cómo bajar 10 gramos y 10 gramos por kilo de pollo en 2,6 millones de pollos por días son muchas toneladas de alimento. Nuestros costos y la gran competitividad no estuvo tanto en el logro de resultados sino en haber recuperado o transformar todo los recuperos, no saber qué hacer con la pluma, las vísceras o los aceites sino hacer con eso un producto”, explicó el presidente del CEPA.
También sostuvo que la mayoría de las empresas comenzaron siendo familiares y fueron creciendo pero una empresa sola no logra llegar a formar parte del proyecto sectorial a nivel país. “Para ellos fue necesario entendernos entre todos y después lograr una fuerte articulación pública y privada para lograr instalar al sector en la cabeza de los funcionarios”, agregó Domenech.
En ese sentido, mencionó que el sector está teniendo dificultades con el packaging. “No tenemos el plástico necesario para que nos quede bien presne4tado el pollo porque se rompe cuando lo pasamos por el extremo del frío. Eso demanda sentarse y ponerse a trabajar en la solución para esto, sin perder tiempo”, expresó.
Domenech consideró que Entre Ríos tiene un desafío muy importante y necesario: constituir su sociedad de garantías recíprocas en el desarrollo de inversiones. “Es imprescindible porque si hay productores que pasaron todas las malas y tienen dificultad para lograr la escala necesaria, de por lo menos 40.000 pollos por granja, son los viejos productores. Realmente es un problema para ellos lograr armonizarles las garantías necesarias”, sostuvo.
Un desafío muy grande
En tanto, el senador Oscar Arlettaz dijo que la intención del gobierno provincial es que el dinero que se genere en la provincia quede aquí y consideró “importantísimo que se aproveche el sector tecnológico y productivo para que dentro de cuatro o cinco años no importemos ningún comedero, bebedero ni ninguna campana. Es difícil pero no imposible”.
Y agregó: “La idea de esta reunión es poner sobre la mesa un desafío muy grande para el sector avícola y también para el científico y tecnológico. Y obviamente el gobierno provincial que está sentado al medio con el apoyo financiero para que esto sea una realidad”.
Finalmente expresó su deseo de que, “al final de la próxima gestión de Sergio Urribarri, estemos inaugurando fábricas de comederos, bebederos y campanas en la provincia”.
Rol de la universidad
El rector de la UNER, Jorge Gerard, sostuvo que la universidad coincide con el gobierno en la transformación agroindustrial de la provincia, que necesita de la cooperación entre los sectores productivos, científico y oficial para poder desarrollar planes estratégicos a mediano plazo.
“En ese plan de desarrollo no puede estar ausente la ciencia y la tecnología, es decir, recursos humanos y formación de esos recursos y ahí es donde la Universidad cumple un rol importante”, afirmó Gerard.
El rector dijo que se trata de un “asociativismo para trabajar en forma multidisciplinaria para poder abordar los problemas concretos que los empresarios han planteado y que serán trabajados en los próximos días. La UNER tiene un compromiso político de abrir la universidad y poner sus conocimientos al servicio de los sectores productivos”.
Importancia del sector avícola
La participación del valor agregado por las cadenas agroalimentarias en el producto bruto geográfico total de la economía entrerriana alcanza el 45 por ciento. Un porcentaje tres veces superior al promedio nacional ya que entre las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Entre Ríos se da el mayor peso de las cadenas agroalimentarias, le sigue La Pampa con el 38 por ciento, Santa Fe con el 27 y Córdoba con el 26 por ciento.
Las cadenas más relevantes de la provincia son la agrícola de la soja y la avícola que, en el conjunto, explican casi el 50 por ciento del valor agregado por las cadenas agroalimentarias de la provincia. En 2007 Entre Ríos participaba del 9 por ciento del valor agregado por eslabón primario de las cadenas agroalimentarias de Argentina pero sólo representaba el cinco por ciento del agregado de valor industrial de la misma cadena. Es decir que la provincia producía para que otros agreguen valor.
Por cada millón de pesos de valor de producción la cadena de la soja genera 2.7 puestos de trabajo mientras que la cadena avícola crea 12 puestos, es decir, un 340 por ciento más.
La avicultura permite mantener la gente en el campo y favorece el aumento la diversificación de la producción de maíz. Es una carne eficiente y nutritiva porque cada dos kilogramos de alimento se obtiene uno de carne mientras que en el cerdo es de tres a uno y en los bovinos de seis a uno.
El sector industrial participa del 20 por ciento del valor agregado en la cadena avícola lo cual es 2.5 veces más que la participación de la industria en la cadena de la soja.
La provincia tiene una escasa participación en el valor agregado industrial de la soja en cambio la situación es distinta con la producción avícola ya que Entre Ríos es la primera en materia de producción e industrialización.
Entre Ríos tiene el 47,2 por ciento de las granjas avícolas del país, la participación en la faena es de alrededor del 44 por ciento y en la producción de huevos de alrededor del 22 por ciento del contexto nacional.
Mencionó el “crecimiento inédito” que tuvo la industria avícola en los últimos años en cuanto a producción pero más que nada en el valor agregado de los alimentos. “Es la producción primaria que durante décadas supimos hacer y hacemos los entrerrianos. Esto es algo en lo que Entre Ríos se destaca y somos líderes en la región”, resaltó Urribarri.
En el amplio encuentro estuvieron presentes el presidente del Centro de Empresas Procesadores Avícolas del país, Roberto Doménech; el director de Tecnovo, Héctor Eberlé; referentes de 24 empresas líderes del sector; el representante del Ministerio de Industria de la Nación, Carlos del Valle; el ministro de la Producción, Roberto Schunk; el senador provincial Oscar Arlettaz; la titular de la Agencia de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia de Entre Ríos (Actier), Silvia Kupervaser; el decano de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Jorge Gerard; autoridades de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y el director de Educación Técnico Profesional, Humberto José, entre otras autoridades.
Una provincia distinta
Recordó el mandatario que antes de asumir como gobernador invitó a la sociedad entrerriana para convertir a la provincia en un complejo agroalimentario, dándole valor agregado a la producción primaria. “Con esto no sólo se generan recursos y riqueza para Entre Ríos, sino también se logra que la principal riqueza que tenemos en la provincia, que son los recursos humanos, no se nos vayan”, enfatizó el mandatario.
Mencionó el gran avance dado en la provincia en estos tres años, a pesar de todos los problemas que hubo que afrontar. “Avanzamos no sólo en incrementar el complejo agroalimentario incipiente que había en Entre Ríos, sino también en la ciencia y tecnología que, junto a la energía y los alimentos, son los tres elementos que debe tener un Estado para ser importante en el mundo y crecer en forma sostenida”.
En esta materia recordó, precisamente, la creación en la provincia de la Agencia de Ciencia y Tecnología, en consonancia con la del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. “Rápidamente logramos de este nuevo Ministerio nacional la cooperación que necesitamos para que nuestra Agencia tenga resultados importantes como los que hemos tenido”, subrayó y a modo de ejemplo mencionó que el polo biotecnológico, el único creado hasta el momento desde Nación, está en la provincia y funciona de manera binacional con Uruguay. También mencionó la primera muestra de alimentos en Concordia, “que se destacará en el continente”.
Insisto en la idea de que el crecimiento del complejo agroalimentario no sólo se va a dar de la mano de la inversión del sector, sino en la cooperación del Estado en temas inherentes a ciencia y tecnología, y con políticas nacionales. “Nunca hemos tenido del gobierno nacional la atención y la mirada para nuestra provincia como en estos tres años”, señaló.
“Nosotros estamos para seguir en la tarea que demanda muchas horas, muchos viajes, audiencias con funcionarios nacionales para conseguir beneficios para nuestro sector productivo entrerriano y lo estamos logrando. Este desafío que nos estamos planteando con el Ministerio de la Producción y la asistencia del gobierno nacional a través de su área de Industria, hay que saberlo aprovechar y no tengo dudas que lo vamos a hacer”.
“Esto se da con la participación en un rol protagónica de nuestra Facultad de Alimentos de la ciudad de Concordia. Este desafío comprende una sinergia importante en el sector avícola y en ciencia y tecnología, más el área productiva e industrial de la Nación , para hacer más de lo que hacemos y salir con nuestros productos al mundo. Entre Ríos tiene todo para crecer, y si algo nos faltaba comprobar es la demanda creciente y sostenida de muchos lugares del mundo que necesitan de nuestros alimentos”, completó Urribarri.
Explicaciones de Schunk
El ministro Schunk explicó que la idea es que los empresarios de los frigoríficos avícolas entrerrianos puedan expresar las demandas de bienes y servicios que hoy están siendo cubiertas fuera de la provincia o fuera del país. “Esa expresión de la demanda de bienes y servicios pide a todo el científico tecnológico tengamos la posibilidad de ir planteando proyectos de inversión para ir completando los encadenamientos que faltan para cubrir los bienes y servicios”, dijo el ministro.
“La idea del gobierno provincial es actuar como facilitadores, acercando las partes para ir resolviendo el entramado de esta cadena que es una de las principales de la provincia de Entre Ríos. Queremos que tengamos la posibilidad de plantear proyectos para cubrir las demandas que se expresan y para contar con financiamiento”, agregó.
Recordó además los distintos programas que se llevan adelante con apoyo de la Nación a favor del sector productivo y remarcó la importancia del trabajo conjunto.
“Esta es la idea, dialogar entre todos sabiendo que tenemos un sector científico, tecnológico de excelencia en la provincia. Debemos tener la capacidad de organizarnos, ir completando algunos elementos que faltan en esta cadena para que todo, o por lo menos en su mayor parte, sea trabajo entrerriano. A la vez queremos plantear un montón de proyectos nuevos y juntar el sector científico-tecnológico para sentarnos con los empresarios para, no solamente cubrir los eslabones que faltan hoy, sino tener la capacidad para pensarnos hacia el futuro y ver qué podemos en función de esa demanda”, completó Schunk.
Becas para profesionales
En la oportunidad, el gobierno de Entre Ríos firmó un convenio con la Facultad de Ciencias Económicas, a través del cual la provincia financiará 21 becas para la carrera de postrado de la especialización en desarrollo industrial sustentable y tecnología.
Los becados serán profesionales seleccionados por la Unión Industrial de Entre Ríos y el Consejo Empresario de Entre Ríos.
Entre Ríos, pionera en este proceso
Por su parte, el presidente de la Granja Tres Arroyos, Joaquín De Grazia, calificó al encuentro de “muy positivo e interesante”. Dijo que la reunión puso “en unión la ciencia con la industria; esto es algo que en otros países estamos acostumbrados a verlo y Entre Ríos es , en este sentido, la pionera en este tipo de procesos. Los empresarios debemos aprovechar estos espacios únicos”.
“Es importante este encuentro y la continuidad de este trabajo le dará a la avicultura un marco adecuado para ir creciendo con seguridad para la gente y la salud de la población en cuanto a los productos que se elaboren”, señaló De Grazia, quien destacó el rol del Estado a través del Ejecutivo; "eso se ve en las instrucciones que le da a las instituciones académicas, científicas como INTA, INTI, Actier, que se ponen a disposición de los proyectos y de las inquietudes que tengan las industrias para que mejore sus procesos y trabajo”.
El empresario dijo que “lo importante es empezar a trabajar en conjunto y ya se plantaron diferentes temas como los envases plásticos de los pollos que nos requieren los diferentes mercados internacionales; hay que poner el tema a disposición de los científicos para que lo podamos mejorar dentro de la provincia para que quede más valor agregado”.
Sustituir importaciones
Por su lado, la directora Técnica del INTI, Concepción del Uruguay, Nadine Cazaux, aseguró que vieron con mucho agrado esta iniciativa, donde “definitivamente se junta la producción con el nivel científico, tecnológico y académico, donde históricamente se ha dado cierta desvinculación de las casas académicas, del sector científico tecnológico de lo que necesita la industria para seguir adelante”.
Dijo que esta iniciativa será apoyada “por todo el sector científico, tecnológico y académico como lo demostraron en esta mesa. Debemos seguir innovando y generando mano de obra local para continuar con la sustitución de importaciones en todo lo que acompaña la cadena”.
“Creemos que es un ámbito propicio para generar una mesa de trabajo, donde podamos ir abordando juntos proyectos prioritarios para el sector”, indicó Cazaux y explicó que el Instituto se extiende en todo el país, con 33 centros, cada uno de ellos con especialidades. “Una de las cuestiones que se mencionaron como necesarias es el packaging, de la bolsa de plástico que tiene problemas cuando sale del túnel de enfriamiento dado que se rompe. Nosotros tenemos un centro que trabaja el plástico y ya estamos transfiriendo esa demanda para estudiar el tema”, informó.
Satisfacción empresaria
Por su parte, el director de Tecnovo S.A., Héctor Eberle, empresa elaboradora de huevo, comentó que “quienes estamos en la actividad sabemos que en general en la Argentina se está importando todo el equipamiento necesario que hoy requieren las normas de eficiencia y costo a nivel internacional”.
En ese sentido, instó a que “se investigue la posibilidad de desarrollar el equipamiento que necesitan los polleros conjuntamente con una empresa que pueda llegar a fabricarlo, y que se haga en Entre Ríos, no sólo para la provincia, sino para el país”.
Pidió que se apoye la gestión que se está haciendo a nivel nacional de “un agregado para el polo alimentario argentino con el fin de que el huevo que se consume en las plantas industriales como materia prima, en la industria de la mayonesa, de las galletitas, de la pasta, sea huevo industrializado”.
Eberle precisó que “hace dos años se inició una gestión en el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y en la Comisión Nacional de Alimentos (Conal) y necesitamos que nos acompañen para que en una reunión que se hará el 26 de abril se incorpore este punto en el temario. No se trata de bajar el consumo de huevo, sino de que el producto que se utilice sea con todas las normas de calidad que exige”.
Por otro lado, indicó que en Tecnovo están analizando llegar con sus productos a las góndolas de los supermercados y comentó que este mes han entregado al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación 30 toneladas de huevo en polvo, en envases equivalentes a 6 huevos, que se incorpora a las cajas de comida que distribuye, “lo que está dando muy buenos resultados”.
Mejorar el packaging
Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) dijo que la agricultura industrial tiene un poco más de 50 años y recordó que cuando llegó para quedarse las empresas que la trajeron apoyaban la producción en cuatro pilares fundamentales. Ellos eran buena genética, buen alimento balanceado, buena sanidad y buen manejo. “El paso de los años fue mostrando que a esos cuatro pilares inamovibles había que agregarle equipamiento y tecnología, tanto en las granjas, molinos y plantas de faena. Ese quinto pilar se presenta cada vez como una necesidad mayor sobre todo si se quiere agregar valor”, sostuvo Domenech.
Luego comentó que en un kilo de pollo hay 16 sectores que intervienen, desde el maíz y la soja, el millón de kilómetros por día que hacen los transportes avícolas, el calzado y la ropa, el envase plástico, las jaulas y cajones y la industria metalúrgica, entre otros. “Todas esas cosas tienen músculo y pensamiento pero se empieza a necesitar el estudio, el detalle. Es decir hoy cuando se mide eficiencia y conversión de alimento a pollo se mide cómo bajar 10 gramos y 10 gramos por kilo de pollo en 2,6 millones de pollos por días son muchas toneladas de alimento. Nuestros costos y la gran competitividad no estuvo tanto en el logro de resultados sino en haber recuperado o transformar todo los recuperos, no saber qué hacer con la pluma, las vísceras o los aceites sino hacer con eso un producto”, explicó el presidente del CEPA.
También sostuvo que la mayoría de las empresas comenzaron siendo familiares y fueron creciendo pero una empresa sola no logra llegar a formar parte del proyecto sectorial a nivel país. “Para ellos fue necesario entendernos entre todos y después lograr una fuerte articulación pública y privada para lograr instalar al sector en la cabeza de los funcionarios”, agregó Domenech.
En ese sentido, mencionó que el sector está teniendo dificultades con el packaging. “No tenemos el plástico necesario para que nos quede bien presne4tado el pollo porque se rompe cuando lo pasamos por el extremo del frío. Eso demanda sentarse y ponerse a trabajar en la solución para esto, sin perder tiempo”, expresó.
Domenech consideró que Entre Ríos tiene un desafío muy importante y necesario: constituir su sociedad de garantías recíprocas en el desarrollo de inversiones. “Es imprescindible porque si hay productores que pasaron todas las malas y tienen dificultad para lograr la escala necesaria, de por lo menos 40.000 pollos por granja, son los viejos productores. Realmente es un problema para ellos lograr armonizarles las garantías necesarias”, sostuvo.
Un desafío muy grande
En tanto, el senador Oscar Arlettaz dijo que la intención del gobierno provincial es que el dinero que se genere en la provincia quede aquí y consideró “importantísimo que se aproveche el sector tecnológico y productivo para que dentro de cuatro o cinco años no importemos ningún comedero, bebedero ni ninguna campana. Es difícil pero no imposible”.
Y agregó: “La idea de esta reunión es poner sobre la mesa un desafío muy grande para el sector avícola y también para el científico y tecnológico. Y obviamente el gobierno provincial que está sentado al medio con el apoyo financiero para que esto sea una realidad”.
Finalmente expresó su deseo de que, “al final de la próxima gestión de Sergio Urribarri, estemos inaugurando fábricas de comederos, bebederos y campanas en la provincia”.
Rol de la universidad
El rector de la UNER, Jorge Gerard, sostuvo que la universidad coincide con el gobierno en la transformación agroindustrial de la provincia, que necesita de la cooperación entre los sectores productivos, científico y oficial para poder desarrollar planes estratégicos a mediano plazo.
“En ese plan de desarrollo no puede estar ausente la ciencia y la tecnología, es decir, recursos humanos y formación de esos recursos y ahí es donde la Universidad cumple un rol importante”, afirmó Gerard.
El rector dijo que se trata de un “asociativismo para trabajar en forma multidisciplinaria para poder abordar los problemas concretos que los empresarios han planteado y que serán trabajados en los próximos días. La UNER tiene un compromiso político de abrir la universidad y poner sus conocimientos al servicio de los sectores productivos”.
Importancia del sector avícola
La participación del valor agregado por las cadenas agroalimentarias en el producto bruto geográfico total de la economía entrerriana alcanza el 45 por ciento. Un porcentaje tres veces superior al promedio nacional ya que entre las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Entre Ríos se da el mayor peso de las cadenas agroalimentarias, le sigue La Pampa con el 38 por ciento, Santa Fe con el 27 y Córdoba con el 26 por ciento.
Las cadenas más relevantes de la provincia son la agrícola de la soja y la avícola que, en el conjunto, explican casi el 50 por ciento del valor agregado por las cadenas agroalimentarias de la provincia. En 2007 Entre Ríos participaba del 9 por ciento del valor agregado por eslabón primario de las cadenas agroalimentarias de Argentina pero sólo representaba el cinco por ciento del agregado de valor industrial de la misma cadena. Es decir que la provincia producía para que otros agreguen valor.
Por cada millón de pesos de valor de producción la cadena de la soja genera 2.7 puestos de trabajo mientras que la cadena avícola crea 12 puestos, es decir, un 340 por ciento más.
La avicultura permite mantener la gente en el campo y favorece el aumento la diversificación de la producción de maíz. Es una carne eficiente y nutritiva porque cada dos kilogramos de alimento se obtiene uno de carne mientras que en el cerdo es de tres a uno y en los bovinos de seis a uno.
El sector industrial participa del 20 por ciento del valor agregado en la cadena avícola lo cual es 2.5 veces más que la participación de la industria en la cadena de la soja.
La provincia tiene una escasa participación en el valor agregado industrial de la soja en cambio la situación es distinta con la producción avícola ya que Entre Ríos es la primera en materia de producción e industrialización.
Entre Ríos tiene el 47,2 por ciento de las granjas avícolas del país, la participación en la faena es de alrededor del 44 por ciento y en la producción de huevos de alrededor del 22 por ciento del contexto nacional.

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